Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía Precisamente esa conclusión se desprendió de una escena que con vívido relieve tuvo lugar un día en que los cuatro se encontraban casualmente en el salón, solos, y Maisie se vio de pronto arrastrada contra el seno de su madre y convertida en tema de apasionados sollozos e imprecaciones, conducta que era evidente culminación de algún reciente encontronazo áspero. Esta referencia a otro episodio exigió que mientras casi acunaba a la niña en sus brazos, Ida hablara de ella describiéndola como fatal e insidiosamente vampirizada, y que despotricara contra Sir Claude como si fuera el cruel autor de tamaña felonía:
—¡Él te ha arrancado de mí —exclamó—; te ha puesto contra mí; y tú te has dejado seducir y tu pequeña mente horrible ha sido emponzoñada! Te has entregado a él, te has puesto en contra de mí y me odias. Conmigo nunca abres la boca, lo sabes muy bien; y en cambio con él parloteas como una docena de urracas. No mientas, se te oye desde varios kilómetros a la redonda. Te has sometido a él de un modo absolutamente indecente: ahora puede hacer contigo lo que se le antoje. Muy bien, pues que haga lo que se le antoje, y de buen provecho le sirva: te ha tomado con tan poca reflexión que ya veremos cuánto tarda en cansarse de ti. ¡Soy muy bondadosa al apesadumbrarme por ello mientras tus sentimientos hacia mí son tan fríos como un pez húmedo y viscoso!