Los Periódicos
Los Periódicos —¿Si no puede, quiere usted decir, superarse a sà mismo después de la que ha armado?
—Si no puede volver en absoluto, por Dios —respondió Bight en un tono levÃsimamente desabrido—. ¡Si no puede regresar de entre los muertos!
El pobre Marshal tuvo que afrontarlo. —No, si uno está muerto, no.
—Pues eso es lo que estamos diciendo.
En este punto, Maud, por compasión, le lanzó un cabo.
—Creo que el señor Marshal parte, como si dijéramos, de la posibilidad de que uno no lo esté. —La rápida mirada de gratitud de él la animó a seguir—: Siempre y cuando uno no lo esté, completa y absolutamente, podrÃa volver.
—Ah —exclamó Bight—, ¿justo a tiempo para el escándalo?
—Antes —intervino Marshal— de que el interés decaiga. Y entonces, naturalmente, no decaerÃa, ¿no?
—No —concedió Bight—, a no ser que, estando uno perdido demasiado tiempo, hubiera ido decreciendo el interés hasta extinguirse del todo.
—Claro, claro —concedió el invitado—, uno no puede estar perdido demasiado tiempo.
Ante sus ojos se habÃa abierto un amplio panorama y el tema le seguÃa empujando adelante. Ante esa vastedad, hizo otra pausa.