Otra vuelta de tuerca
Otra vuelta de tuerca Esta exclamación era habitual en ella, pero revelaba una verdadera aceptación de mi última tesis, de lo que en las malas épocas —¡pues las hubo peores que estas!— debió ocurrir. No hubiera podido disponer de mejor justificación que el claro asentimiento de su experiencia respecto a la profundidad de la depravación que yo creÃa concebible en el caso de nuestro par de golfantes. Lo que dijo un momento después fue un evidente triunfo de la memoria:
—¡Eran unos golfos! Pero ¿qué pueden hacer ahora? —agregó.