Otra vuelta de tuerca
Otra vuelta de tuerca A la luz del atardecer, la especial impresión que yo habÃa recibido no afectó de modo particular a la señora Grose, repito, aunque la reforcé mencionando otra observación que me hiciera el niño antes de separarnos.
—Todo radica en media docena de palabras —dije a la señora Grose—, palabras que verdaderamente aclaran el asunto. ¡Piense en lo que podrÃa hacer! Me lanzó eso para demostrarme lo bueno que es. Él sabe perfectamente lo que «podrÃa» hacer. Eso es lo que debió demostrar en el colegio.
—¡Por Dios, usted desvarÃa! —gritó mi amiga.
