!Pobre Richard!
!Pobre Richard! —Bueno, un poco de rencor no es malo en la vida —dijo el mayor—; la guerra es sin duda una abominación, tanto en el frente como en la retaguardia. Pero nuestra guerra, si la comparamos con otras, es bastante justa. Hay grandes cosas en juego. Nada será como antes. Estamos en plena revolución, y ¿en qué consiste una revolución sino en darle la vuelta a todo? Nuestras costumbres y teorÃas, nuestras tradiciones y convicciones, todo se ve enormemente afectado. Pero, por otro lado —prosiguió el mayor Luttrel, con cierto entusiasmo—, nos deja intacto algo más valioso que todo esto, me refiero a nuestra capacidad de sentir, Miss Whittaker.
El mayor se detuvo hasta que su mirada cruzó la de Gertrude; entonces, sin dejar de mirarla, dijo:
—Creo que esta capacidad aún es más fuerte cuando todo lo demás se desmorona y me parece sinceramente que debemos refugiarnos en ella, ¿no le parece?
—¿La capacidad de sentir qué? —preguntó Gertrude.