Washington Square
Washington Square Como es natural, no tardaron en hablar de Catherine.
—¿Me ha enviado un mensaje… algo? —preguntó Morris, como si creyera que Catherine pudiese haberle dado a su tÃa alguna joya o un mechón de su pelo para él.
La señora Penniman se avergonzó un poco, puesto que no le habÃa hablado a su sobrina de esta expedición.
—No un mensaje exactamente. No se lo pedÃ, por temor a… excitarla.
—Me temo que no es muy excitable —respondió Morris, con cierta amargura en su sonrisa.
—Es mejor que eso… Es firme y es fiel.
—¿Cree que resistirá?
—¡Hasta la muerte!
—ConfÃo en que no lleguemos a eso —dijo Morris.
—Tenemos que estar preparados para lo peor, y de eso querÃa hablarle.
—¿A qué llama lo peor?
—Bueno, a la dureza intelectual de mi hermano.
—¡Ah, qué embrollo!
—Es inmune a la piedad —añadió la señora Penniman, a guisa de explicación.
—¿Quiere decir que no cambiará de parecer?
