Washington Square
Washington Square Media hora más tarde vio a su tía Lavinia sentada en el alféizar de una ventana, con la cabeza ladeada, escudriñando el salón a través de sus impertinentes de oro. Se encontraba en compañía de un caballero levemente inclinado hacia delante, de espaldas a Catherine. Reconoció al instante aquella espalda, a pesar de que nunca la había visto, pues cuando el joven se despidió de ella, a instancias de su prima, lo hizo con el mejor de los estilos, sin darse la vuelta. Morris Townsend —un nombre que ya le sonaba muy familiar, como si alguien lo hubiese estado susurrando en su oído la última media hora— compartía con la señora Penniman sus impresiones acerca de los invitados, como antes hiciera con ella. Formulaba observaciones ocurrentes, y la mujer sonreía, como si mereciesen su aprobación. Al percatarse de lo que estaba ocurriendo, Catherine se alejó; no quería que él la viese. En todo caso, la escena le resultó muy grata: que él estuviese conversando con su tía Lavinia, con quien ella vivía y hablaba a diario. Tuvo la sensación de que de esa manera seguía teniéndolo cerca y podía admirarlo con más facilidad que si ella fuera el objeto de sus atenciones; y que a su tía le agradase el muchacho, que no se alarmara ni se sorprendiera por sus comentarios, le pareció una ventaja personal. Y es que no había criterio más exigente que el de la señora Penniman, pues éste se hallaba plantado en la tumba de su difundo marido, donde, según había llegado a convencer a todo el mundo, yacía enterrado el genio de la conversación. Uno de los Almond, como Catherine llamaba a sus primos, invitó a nuestra heroína a bailar una cuadrilla, y, por espacio de un cuarto de hora, al menos sus pies encontraron en qué ocuparse. Esta vez no se mareó; tenía la cabeza clara. Concluido el baile, se encontró cara a cara con su padre. El doctor Sloper lucía por lo común una leve sonrisa, nunca demasiado explícita, y, con esta sonrisa jugando en sus ojos claros y en su rostro pulcramente afeitado, se quedó mirando el vestido rojo de su hija.