Washington Square
Washington Square El recuerdo revivido de este caballero no tenÃa unos lÃmites de los que Catherine deseara ser consciente; perduró lo suficiente para que la señora Penniman tuviese que esperar una semana antes de volver a mencionarlo. Abordó la cuestión, una vez más, en las mismas circunstancias. Estaba con su sobrina, a primera hora de la noche, sólo que esta vez no hacÃa tanto calor, la lámpara estaba encendida y Catherine se habÃa puesto a bordar. La señora Penniman pasó media hora en el balcón, antes de decidirse a entrar y merodear por la estancia. Al final se acomodó en una butaca, junto a Catherine, con las manos crispadas y una leve expresión de alboroto.
—¿Te enfadarás si vuelvo a hablarte de él? —preguntó.
Catherine levantó la mirada tranquilamente.
—¿Quién es él?
—El hombre al que una vez amaste.
—No me enfadaré, pero no me agradará.
—Te envÃa un recado —dijo la señora Penniman—. Le prometà que te lo transmitirÃa y no puedo faltar a mi promesa.
