Washington Square
Washington Square —¡Ah! —exclamó Arthur—. Si encuentra algo que hacer.
—¿Algo que hacer?
—Algún trabajo; alguna ocupación.
—¿Es que no la tiene? —preguntó Catherine, que nunca habÃa oÃdo hablar de un joven de la alta sociedad en tal situación.
—No; está buscando. Pero no encuentra nada.
—Lo lamento mucho —se permitió decir.
—Él no se preocupa. Se lo toma con calma; no tiene prisa. Es muy peculiar.
De eso Catherine estaba segura, y se entregó unos momentos a la contemplación de aquella idea, sopesando algunas de sus implicaciones.
—¿No podrÃa trabajar en el negocio de su padre… en su oficina?
—No tiene padre… Sólo tiene una hermana. Una hermana no es de gran ayuda.
Catherine pensó que, si ella fuera su hermana, no aceptarÃa semejante afirmación.
—¿Es agradable, su hermana? —preguntó poco después.
—No lo sé. Tengo entendido que es muy respetable —dijo Arthur. Y entonces, miró a su primo y se echó a reÃr—. Hablamos de ti —explicó.