DEJAR DE PENSAR DEMASIADO
DEJAR DE PENSAR DEMASIADO La ansiedad no siempre se presenta con un rostro claro. A veces llega disfrazada de exceso de pensamientos. El acto de analizar cada situación, repasar conversaciones pasadas, anticipar futuras desgracias o reconstruir escenas una y otra vez en la mente es, en muchos casos, una forma silenciosa de ansiedad. Esta sobrecarga mental puede escalar fácilmente hacia un terreno mucho más oscuro: los ataques de pánico.
Millones de personas experimentan ansiedad y pánico sin entender la conexión directa entre sus pensamientos y sus sÃntomas fÃsicos. El corazón se acelera, la respiración se entrecorta, aparece la opresión en el pecho, el mareo, el sudor frÃo, el temblor en las manos. Y aunque muchos piensan que están ante un infarto o una crisis médica grave, lo que realmente ocurre es que la mente ha alcanzado un nivel crÃtico de agitación emocional. La alarma del cuerpo se enciende como respuesta a ese pensamiento incontrolado que se alimenta de sà mismo.
