La decisión más difÃcil
La decisión más difÃcil Las palabras resonaron en la sala, mientras Sara se inclinaba hacia adelante, incapaz de quedarse callada. —¿Cómo puede decir eso? —interrumpió, con una mezcla de incredulidad y furia—. Anna es nuestra hija. ¿Cómo puede no ver que todo lo que hacemos es por amor?
El juez golpeó la mesa para restaurar el orden, pero la tensión ya estaba sembrada. Anna mantuvo la mirada baja, escuchando cómo cada argumento cortaba como una navaja. No era fácil enfrentarse a sus padres, especialmente a Sara, cuya fuerza parecÃa capaz de mover montañas.
En casa, el clima era igual de sombrÃo. Kate, a pesar de estar débil, intentaba mantenerse al margen, aunque sabÃa que su salud era el eje de todo. Una tarde, Anna entró en su habitación, como solÃa hacer antes de que todo explotara.