La decisión más difÃcil
La decisión más difÃcil Por primera vez, las batallas se detuvieron, y la familia enfrentó el dolor como una unidad rota pero aún conectada. La tormenta habÃa pasado, pero las cicatrices serÃan para siempre.
La casa Fitzgerald, aunque no volvió a ser la misma, parecÃa respirar con un aire distinto después de la sentencia. Las paredes aún guardaban el eco de los gritos, las discusiones y las lágrimas, pero también la sensación de que algo se habÃa liberado, un peso invisible que todos habÃan cargado durante años.
Kate, más débil que nunca, permanecÃa en casa rodeada de su familia. Sus dÃas eran un balance delicado entre pequeños momentos de alegrÃa y el inminente final que todos temÃan. Pero por primera vez, no habÃa silencios llenos de culpa. Las palabras fluyeron entre ellos, llenando los vacÃos que antes parecÃan insalvables.
Anna entró en la habitación de Kate una tarde, con un cuaderno en las manos. —¿Qué es eso? —preguntó Kate, su voz apenas un susurro. —He estado escribiendo cosas que quiero hacer —respondió Anna, sentándose en el borde de la cama. Kate sonrió débilmente. —¿Como una lista de deseos? —Algo asÃ. Pero también cosas para ti. Lugares a los que me gustarÃa que fueras.
