La decisión más difícil
La decisión más difícil Anna abrió el cuaderno y comenzó a leer. Describía playas de arena blanca, cielos llenos de estrellas, y tardes tranquilas en un campo de flores. Kate cerró los ojos mientras escuchaba, permitiéndose imaginar esos lugares, aunque sabía que nunca los vería. —Es hermoso —murmuró.
En otra parte de la casa, Sara se encontraba en la cocina con Brian. Estaban lavando los platos juntos, algo que solía ser tan mundano, pero ahora se sentía extraordinario. —Siempre pensé que si lo intentaba lo suficiente, podía salvarla —dijo Sara, sin mirar a Brian. Él dejó de fregar por un momento y la miró con tristeza. —Lo hiciste, Sara. La salvaste una y otra vez. Pero nunca nos dimos cuenta de cuánto costaba eso para todos.
Ella asintió lentamente, aceptando una verdad que había rechazado durante años.
Esa noche, Jesse llegó a casa más temprano de lo habitual. No había incendios que encender ni calles oscuras donde perderse. Se sentó con Anna en el porche delantero, ambos mirando las estrellas. —¿Crees que alguna vez seremos normales? —preguntó Anna, rompiendo el silencio. Jesse soltó una risa amarga. —¿Qué es normal, Anna? Creo que eso no es para nosotros. Pero tal vez podamos ser algo mejor.