Deja de ser tú
Deja de ser tú La epigenética demuestra que los genes no son destinos inmutables. Los genes son como interruptores que pueden activarse o desactivarse en respuesta a señales externas, incluidas las señales químicas generadas por pensamientos y emociones. Cuando se mantiene un estado mental positivo, emociones como la gratitud, el amor o la esperanza producen químicos que activan genes asociados con la reparación, el rejuvenecimiento y la salud. Por otro lado, pensamientos de miedo, estrés o frustración generan químicos tóxicos que activan genes relacionados con la inflamación, el envejecimiento y la enfermedad.
El cerebro también cambia constantemente en respuesta a estos patrones de pensamiento y emoción. Este proceso, conocido como neuroplasticidad, permite que las redes neuronales se reorganicen en función de las experiencias y las ideas repetidas. Pensar repetidamente en ciertos temas fortalece los circuitos neuronales relacionados con ellos, mientras que dejar de usar ciertos pensamientos o comportamientos hace que los circuitos asociados se debiliten. Cuando se crea intencionadamente un nuevo pensamiento acompañado de una emoción positiva y se practica de manera constante, se construyen nuevos caminos neuronales que se convierten en la base para un nuevo comportamiento y, finalmente, un nuevo estado del ser.