La muy catastrófica visita al zoo
La muy catastrófica visita al zoo La visita a la mansión de Giovanni es toda una experiencia. Camarero, cocinero, tarta de chocolate… pero lo mejor está en el salón más humeante de todos: la abuela, con su cigarro en boquilla, rodeada de galletas y sabiduría.
—“¿Queréis saber cómo se resuelve un crimen? Siempre hay un móvil. Y no hablo de teléfonos. Sino de motivos.”
La abuela traza el camino: quien provocó la inundación tenía algo que ganar. Dinero, poder, venganza. ¿Vacaciones para los niños? ¿Dinero del seguro para el colegio? ¿Un cambio estratégico?
—“¿Y quién tiene acceso a los baños y plastilina?”, pregunta. —“Nosotros. Y… el personal del colegio.”
A partir de allí, el grupo se lanza al trabajo de campo. Analizan lo ocurrido el viernes anterior a la inundación: la excursión al museo, el lavado de manos masivo (recomendado por Artie, paranoico de las bacterias), los grifos abiertos para evitar recontaminación… y Yoshi, quien asegura haberlos cerrado.
Todo apunta a que alguien, después, los volvió a abrir.
—“Y si fue así, entonces esto no es un descuido. Es premeditado”, dice Otto, con tono grave.