Kenobi
Kenobi Por las noches, las pesadillas regresan. La Orden 66. Las voces de los Jedi cayendo. El sonido del sable de Anakin cortando el aire. Los gritos de los niños en el Templo.
Ben despierta sudando en su cueva, con el eco de su propio nombre en la mente. Pero ese hombre ya no existe.
AquÃ, en Tatooine, solo es Ben. Un nombre olvidado.
Anchorhead es un pueblo de sombras y miradas desconfiadas. No es un lugar para forasteros.
Cuando Ben entra a la tienda de Annileen Calwell, siente de inmediato las miradas sobre él. Es un extraño. Un viejo cubierto por una túnica polvorienta, con una presencia que incomoda.
—¿Algo más, viajero? —pregunta Annileen con una sonrisa tensa.
—Solo esto —dice Ben, dejando unas pocas monedas sobre el mostrador.
No quiere llamar la atención. Pero el destino no se lo permite.
Un grupo de granjeros discute en la esquina de la tienda. Sus rostros están tensos.
—Otro ataque —murmura uno de ellos—. Los tusken mataron a Wyle Ulbreck y su familia anoche.
Ben no reacciona, pero escucha. Es el tercer ataque en la última semana.
