El manual de supervivencia del SAS
El manual de supervivencia del SAS La exposición al frío extremo puede provocar hipotermia. Los síntomas iniciales incluyen temblores, confusión y dificultad para hablar. La respuesta es inmediata: aislar al afectado del suelo, cubrirlo con mantas térmicas o ropa seca y proporcionar calor mediante fuentes externas o el propio cuerpo. En casos leves, ingerir líquidos calientes ayuda a elevar la temperatura.
La exposición prolongada al calor puede causar insolación o golpes de calor. Se debe buscar sombra inmediata, quitar el exceso de ropa, enfriar el cuerpo con agua o corrientes de aire y administrar líquidos frescos pero no helados.
Las infecciones por insectos, mordeduras de serpientes o picaduras de animales venenosos requieren rapidez. Para picaduras, extraer el aguijón si es visible, limpiar la zona y aplicar frío. En mordeduras de serpiente, inmovilizar el área afectada, mantener al paciente tranquilo para ralentizar la circulación y buscar ayuda urgente. No se deben realizar cortes ni succionar el veneno.
El estado mental también debe vigilarse. La soledad, el miedo y el agotamiento pueden llevar a la desesperanza. Es crucial establecer pequeñas rutinas diarias, fijar metas simples como mejorar el refugio, recolección de alimentos o revisar señales de rescate, para mantener la mente enfocada y activa.