La vieja guardia
La vieja guardia Se levanta, tambaleándose un poco, sintiendo el increíble control sobre su nuevo cuerpo. Otros reclutas salen de sus cápsulas también, algunos riendo, otros tocándose la piel como si no creyeran lo que ven.
—Bien, novatos —dice una voz a su espalda.
Un hombre con uniforme verde oscuro entra en la sala. Imponente, de mandíbula fuerte, ojos afilados como cuchillas.
—Soy el sargento Ruiz. A partir de ahora, su trasero me pertenece.
—¿Dónde estamos? —pregunta alguien.
Ruiz sonríe, pero no hay calidez en su expresión.
—Bienvenidos a la guerra.
Los siguientes días son un torbellino. Entrenamiento físico, ejercicios de combate, simulaciones.
El cuerpo de John responde de manera perfecta. Corre más rápido, piensa más rápido, es más fuerte que nunca.
Pero la mayor sorpresa llega cuando prueban la Red Conectiva.
—Piensen en algo —les dice Ruiz.
John se concentra en la palabra “arma” y, de inmediato, información técnica sobre rifles de plasma aparece en su mente.
Demonios.