La vieja guardia
La vieja guardia John respira hondo.
Ha cruzado un umbral del que no hay vuelta atrás.
El interior de la nave Modesto vibra con el rugido de los motores. Las luces parpadean en rojo, marcando el inicio de la misión. No hay vuelta atrás.
John se ajusta el arnés en la cápsula de descenso. Frente a él, Benton respira rápido, su rostro más pálido de lo normal.
—Es solo un despliegue —dice John, intentando sonar tranquilo.
—SÃ, claro. Como saltar de un avión sin paracaÃdas.
El sargento Ruiz camina entre ellos, su voz resonando sobre el estruendo.
—¡Escuchen, novatos! Estamos entrando en el sistema de Coral, planeta 3. Es un infierno tropical con habitantes hostiles. Su misión es simple: sobrevivir.
Un clic metálico suena en los cascos de cada soldado mientras la Red Conectiva se sincroniza. Ahora todos están enlazados.
—Última comprobación —ordena Ruiz.
Las cápsulas de descenso se sellan. La cuenta regresiva en sus visores empieza.
Diez segundos.
John siente su corazón golpear con fuerza.
