La profecÃa del abad negro
La profecÃa del abad negro —La llave —dijo Higgins, entregándole un llavero de bronce—. Y un consejo: evite la abadÃa de noche.
Ada lo miró con una mezcla de incredulidad y fastidio.
—¿Por qué?
Higgins forzó una sonrisa.
—Historias. Supersticiones de pueblo.
Ada entró en su nueva casa sintiendo algo extraño en el aire. No era miedo… aún. Pero habÃa algo fuera de lugar en ese sitio.
EL LIBRO Y LA LEYENDA El trabajo en el colegio transcurrió sin incidentes al principio. Ada conoció a la directora Nora Gregson, una mujer severa de modales estrictos, y a sus alumnos, jóvenes de familias acomodadas. Pero la rutina se rompió cuando, revisando la biblioteca del colegio, descubrió el libro.
Era un volumen antiguo, encuadernado en cuero negro, con inscripciones en latÃn. Ada no reconocÃa el tÃtulo, pero la palabra "profecÃa" aparecÃa varias veces en el Ãndice.
Intrigada, lo llevó a su casa y pasó la noche explorando sus páginas. Lo que encontró fue inquietante.
