El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 10:13 Sin embargo, hubo algunos entre ellos que pensaron interrogarlos para que por medio de sus astutas tretas pudieran enredarlos con sus propias palabras, a fin de obtener testimonio contra ellos, con objeto de entregarlos a sus jueces para que fueran juzgados de acuerdo con la ley, y fueran ejecutados o encarcelados, según el crimen que pudieran fraguar o atestiguar en contra de ellos.
10:14 Ahora bien, estos hombres que buscaban la manera de destruirlos eran abogados que el pueblo empleaba o nombraba para administrar la ley cuando había procesos, o sea, cuando se juzgaban los crímenes del pueblo ante los jueces.
10:15 Y estos abogados estaban versados en todos los artificios y astucia del pueblo; y esto era para habilitarlos a fin de que fueran diestros en su profesión.
10:16 Y sucedió que empezaron a interrogar a Amulek para así hacer que se contradijera en sus palabras, o impugnar las palabras que hablara.
10:17 Ahora bien, no sabían que Amulek podía conocer sus intenciones. Pero ocurrió que al comenzar a interrogarlo, él percibió sus pensamientos, y les dijo: ¡Oh generación malvada y perversa, vosotros, abogados e hipócritas, puesto que estáis poniendo los cimientos del diablo!; porque estáis armando asechanzas y trampas para enredar a los santos de Dios.