El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 25:16 Pero no creían que la salvación viniera por la ley de Moisés, sino que la ley de Moisés servía para fortalecer su fe en Cristo; y así, mediante la fe, retenían la esperanza de salvación eterna, confiando en el espíritu de profecía que habló de aquellas cosas que habían de venir.
25:17 Y he aquí que Ammón, Aarón, Omner, Himni y sus hermanos se regocijaron grandemente por el éxito que habían logrado entre los lamanitas, viendo que el Señor les había concedido conforme a sus oraciones, y que también les había cumplido su palabra en cada detalle.
Ammón se gloría en el Señor—El Señor fortalece a los fieles y les da conocimiento—Por medio de la fe, los hombres pueden llevar a miles de almas al arrepentimiento—Dios tiene todo poder y comprende todas las cosas. Aproximadamente 90—77 a.C.
26:1 Y éstas son las palabras de Ammón a sus hermanos, las cuales dicen así: Mis hermanos, y hermanos míos en la fe, he aquí, os digo, cuán gran motivo tenemos para regocijarnos, porque ¿pudimos habernos imaginado, cuando salimos de la tierra de Zarahemla, que Dios nos concedería tan grandes bendiciones?
26:2 Y ahora os pregunto: ¿Qué bendiciones grandes nos ha concedido? ¿Podéis decirlo?