El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 26:3 He aquÃ, respondo por vosotros; porque nuestros hermanos los lamanitas se hallaban en la obscuridad, sÃ, aun en el más tenebroso abismo; mas he aquÃ, ¡cuántos de ellos han sido guiados a ver la maravillosa luz de Dios! Y ésta es la bendición que se ha conferido sobre nosotros, que hemos sido hechos instrumentos en las manos de Dios para realizar esta gran obra.
26:4 He aquÃ, miles de ellos se regocijan, y han sido traÃdos al redil de Dios.
26:5 He aquÃ, el campo estaba maduro, y benditos sois vosotros, porque metisteis la hoz y segasteis con vuestra fuerza; sÃ, trabajasteis todo el dÃa; ¡y he aquà el número de vuestras gavillas! Y serán recogidas en los graneros para que no se desperdicien.
26:6 SÃ, las tormentas no las abatirán en el postrer dÃa; sÃ, ni serán perturbadas por los torbellinos; mas cuando venga la tempestad, serán reunidas en su lugar para que la tempestad no penetre hasta donde estén; sÃ, ni serán impelidas por los fuertes vientos a donde el enemigo quiera llevarlas.
26:7 Mas he aquÃ, se hallan en manos del Señor de la cosecha, y son suyas, y las levantará en el postrer dÃa.
26:8 ¡Bendito sea el nombre de nuestro Dios! ¡Cantémosle loor; sÃ, demos gracias a su santo nombre, porque él obra rectitud para siempre!