El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 26:20 ¡Oh, casi se me va el alma, por asà decirlo, cuando pienso en ello! He aquÃ, él no ejerció su justicia sobre nosotros, sino que en su gran misericordia nos ha hecho salvar ese sempiterno abismo de muerte y de miseria, para la salvación de nuestras almas.
26:21 Y he aquÃ, hermanos mÃos, ¿qué hombre natural hay que conozca estas cosas? Os digo que no hay quien conozca estas cosas sino el compungido.
26:22 SÃ, al que se arrepiente y ejerce la fe y produce buenas obras y ora continuamente sin cesar, a éste le es permitido conocer los misterios de Dios; sÃ, a éste le será permitido revelar cosas que nunca han sido reveladas; sÃ, y a éste le será concedido llevar a miles de almas al arrepentimiento, asà como a nosotros se nos ha permitido traer a estos nuestros hermanos al arrepentimiento.
26:23 ¿No os acordáis, hermanos mÃos, que dijimos a nuestros hermanos en la tierra de Zarahemla que subÃamos a la tierra de Nefi para predicar a nuestros hermanos los lamanitas, y que se burlaron de nosotros?