El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 34:35 Porque si habéis demorado el día de vuestro arrepentimiento, aun hasta la muerte, he aquí, os habéis sujetado al espíritu del diablo y él os sella como cosa suya; por tanto, se ha retirado de vosotros el Espíritu del Señor y no tiene cabida en vosotros, y el diablo tiene todo poder sobre vosotros; y éste es el estado final del malvado.
34:36 Y sé esto, porque el Señor ha dicho que no mora en templos impuros, sino en los corazones de los justos es donde mora; sí, y también ha dicho que los justos se sentarán en su reino, para ya no volver a salir; y sus vestidos serán blanqueados por medio de la sangre del Cordero.
34:37 Y ahora bien, amados hermanos míos, quisiera que recordaseis estas cosas, y que labraseis vuestra salvación con temor ante Dios; y que no negaseis más la venida de Cristo;
34:38 que no contendieseis más en contra del Espíritu Santo, sino que lo recibieseis, y que tomaseis sobre vosotros el nombre de Cristo; que os humillaseis aun hasta el polvo y adoraseis a Dios, en cualquier lugar en que estuviereis, en espíritu y en verdad; y que vivieseis cada día en acción de gracias por las muchas misericordias y bendiciones que él confiere sobre vosotros.