Ulises
Ulises Salió por el pórtico abierto y bajó por el camino de grava debajo de los árboles, acompañados por las voces y el chasquido de los bastones que venÃan de la cancha. Los leones acostados sobre los pilares al atravesar la entrada: terrores desdentados. Sin embargo lo ayudaré en su lucha. Mulligan me obsequiará con otro sobrenombre: el bardo protector de bueyes[28].
—¡Señor Dedalus!
Corre detrás de mÃ. No más cartas, espero.
—Un momento nada más.
—SÃ, señor —dijo Stephen, volviéndose hacia la entrada.
El señor Deasy se detuvo, sofocado y tragándose la respiración.
—QuerÃa decirle sólo lo siguiente —exclamó—. Dicen que Irlanda tiene el honor de ser el único paÃs que no ha perseguido jamás a los judÃos[29]. ¿Sabe usted eso? No. ¿Y sabe por qué?
Frunció su austero entrecejo en la radiante luz.
—¿Por qué, señor? —preguntó Stephen, empezando a sonreÃr.
—Porque nunca los dejó entrar —dijo el señor Deasy solemnemente.
Un acceso de risa brotó de su garganta como una pelota, arrastrando una ruidosa cadena de flemas. Se volvió rápidamente, tosiendo, riendo, agitando los brazos en el aire.