Ulises
Ulises La perdÃ. Maldita sea tu ruidosa nariz de dogo. Siente uno que lo han dejado afuera. El ParaÃso y la peri[16]. Siempre pasa lo mismo. En el preciso momento. La chica en el pasadizo de Eustace Street. El lunes creo estaba arreglándose la liga. Su amigo cubrÃa la exhibición de. Esprit de corps. Bueno, ¿qué estás mirando con la boca abierta?
—SÃ, sà —dijo el señor Bloom, después de un lánguido suspiro—. Otro que se va.
—Uno de los mejores —dijo M’Coy.
El tranvÃa pasó. Subieron hacia el puente de Loop Line, su rica mano enguantada sobre el asidero metálico. Aletea, aletea: el fulgor de encaje de su sombrero en el sol: aletea, aleteo.
—¿La señora bien, supongo? —dijo la voz cambiada de M’Coy.
—¡Oh, sÃ! —dijo el señor Bloom—. Excelente, gracias.
Desenrolló distraÃdamente el bastón de papel y leyó distraÃdamente:
¿Qué es el hogar sin
Carne Envasada Ciruelo?[17].
Incompleto.
Con ella, una morada de delicias.
—Mi patrona acaba de ser contratada. Por lo menos está casi arreglado.