Ulises
Ulises Pinchó suavemente en el vacÃo al señor O’Madden Burke. Éste cayó hacia atrás graciosamente sobre su paraguas, fingiendo una boqueada.
—¡Auxilio! —suspiró—. Me voy a desmayar.
Lenehan, alzándose de puntillas, le abanicó la cara rápidamente con las crujientes hojas de seda.
El profesor, volviendo por el lado de los archivos, pasó la mano por encima de las corbatas sueltas de Stephen y del señor O’Madden Burke.
—ParÃs, pasado y presente —dijo—. Parecen comuneros.
—Como tipos que hubieran hecho volar la Bastilla —agregó J. J. O’Molloy con suave ironÃa—. ¿No fueron ustedes los que pegaron un tiro al lugarteniente general de Finlandia entre los dos? Parece que ustedes hubieran sido los autores del crimen. General Bobrikoff[56].
OMNIUM JUNTURUM
—Estábamos buscando la manera —dijo Stephen.
—Todos los talentos —exclamó Myles Crawford—. La ley, los clásicos…
—El hipódromo —agregó Lenehan.
—La literatura, la prensa.
—Si estuviera aquà Bloom —dijo el profesor—, el agradable arte de la publicidad.