Ulises
Ulises Al poner el pie sobre el puente O’Connell, un penacho de humo surgió y se desflecó desde el parapeto. Barcaza con cerveza de exportación. Inglaterra. El aire de mar induce la fermentación, he oído. Sería interesante conseguir algún día una tarjeta por medio de Hancock para visitar la cervecería. Un mundo organizado en sí. Cubas de cerveza oscura, maravilloso. Las ratas entran también. Se emborrachan hasta ponerse como un perro ovejero flotando. Borrachas muertas de cerveza. Beben hasta que se ponen a vomitar como cristianos. ¡Imagínese beberse eso! Ratas, cubatas. Bueno naturalmente si supiéramos todas las cosas…
Mirando hacia abajo vio aleteando fuertemente, dando vueltas entre las desvaídas paredes del muelle, gaviotas. Mal tiempo por ahí. ¿Si me tirara? El hijo de Reuben J. debe de haber tragado una buena panzada de ese jarabe de albañal. Un chelín y ocho peniques de más. ¡Hum! Es el modo raro que tiene de hacer las cosas. Sabe asimismo contar bien un cuento.
Giraron más bajo. Buscando comida. Aguardan.