Ulises
Ulises —Para qué quejarse. ¿Cómo está Molly? No la veo desde hace una eternidad.
—Perfectamente —dijo con alegrÃa el señor Bloom—. Milly tiene un puesto en Mullingar, ¿sabe?
—¡No me diga! Qué bien, ¿no?
—SÃ, está con un fotógrafo. Marcha como sobre rieles. ¿Cómo van todos sus pupilos?
—Todos en la lista del panadero[21] —dijo la señora Breen.
¿Cuántos tiene ella? Ningún otro a la vista.
—Usted va de negro veo. No ha…
—No —dijo el señor Bloom—. Acabo de venir de un entierro.
Preveo que saldrá a relucir todo el dÃa. ¿Quién murió, cuándo y de qué murió? Eso vuelve como moneda falsa.
—¡Dios mÃo! —exclamó la señora Breen—, espero que no haya sido algún pariente próximo.
Puedo también conseguir su simpatÃa.
—Dignam —dijo el señor Bloom—. Un viejo amigo mÃo. Murió repentinamente, pobre muchacho. Del corazón, creo. El entierro ha sido esta mañana.
Tu entierro será mañana[22]
Pero sigues delirando.
Delir delirán lir
Delirán…