Ulises
Ulises —Sà —dijo—. En realidad es el organizador.
No hay cuidado. No tiene sesos.
Nosey Flynn aspiró y rascó. La pulga se manda un buen almuerzo.
—Tuvo una buena porción de suerte, según dijo Jack Mooney[66], con el combate de boxeo que Myler Keogh ganó contra ese soldado en los cuarteles de Portobello. Por Dios, me dijo que tenÃa a ese adolescente en el condado Carlow.
Esperemos que esa gota de rocÃo no caiga en su vaso. No; la aspiró.
—Cerca de un mes, hombre, antes del acontecimiento. Chupando huevos de pato por Dios a la espera de más órdenes. Lejos de la botella, ¿sabes? ¡Oh, por Dios!, Blazes es un tipo de pelo en pecho.
Davy Byrne se adelantó desde la parte trasera del bar con las mangas de la camisa remangadas, limpiándose los labios con los pliegues de una servilleta. Rubor de arenque. Cuya sonrisa sobre cada rasgo juega[67] con tal y tal lleno. Demasiada grasa sobre las chirivÃas.
—Y aquà está él mismo y la pimienta encima[68] —dijo Nosey Flynn—. ¿Puede darnos uno bueno para la Copa de Oro?
—No ando en eso, señor Flynn —contestó Davy Byrne—. Nunca apuesto a un caballo.
—Hace usted bien —dijo Nosey Flynn.