Ulises
Ulises El señor Bloom comió sus tiritas de sándwich, fresco pan limpio, con un poco de mostaza acre, sabor a pies del queso verde. Sorbos de vino le suavizaron el paladar. Nada de palo de Campeche. Se siente mejor el gusto en este tiempo que es menos frÃo.
Agradable bar tranquilo. Bonita pieza de madera en ese mostrador. Me gusta la forma en que se curva allÃ.
—No harÃa absolutamente nada en ese sentido —dijo Davy Byrne—. A más de un hombre arruinaron los mismos caballos.
Ventaja de cantinero. Con licencia para la venta de cerveza, vino y alcoholes consumidos en el local. Si sale cara gano, si sale cruz pierdes.
—Tienes razón —dijo Nosey Flynn—. A menos que uno esté en el ajo. No hay deporte honesto hoy en dÃa. Lenehan tiene algo bueno. Hoy apuesta por Cetro. Zinfandel es el favorito, de lord Howard de Walden, ganó en Epsom. Lo monta Morny Cannon. PodrÃa haber conseguido siete a uno contra Saint Amant hace quince dÃas.
—¿De veras? —exclamó Davy Byrne.
Se dirigió hacia la ventana y, sacando el cuaderno de pequeños gastos, examinó sus páginas.