Ulises
Ulises —¿Ha encontrado usted a esos seis bravos médicos —preguntó John Eglinton[3] con rencor— para escribir El ParaÃso Perdido a su dictado? Las Penas de Satán él lo llama.
SonrÃe. SonrÃe la sonrisa de Cranly.
Primero la cosquilleó.
Después la golpeteó,
Más tarde la sondeó
Pues era un médico profesional
Viejo, alegre y servi…
—Tengo la sensación de que usted necesitarÃa uno más para Hamlet. Siete es un número caro a la mentalidad mÃstica. Los siete centelleantes los llama W. B.[4].
Rutilantesojos, el cráneo bermejo cerca de la pantalla verde de su lámpara de escritorio, buscó la cara barbuda entre una sombra más oscuramente verde, un ollav de ojos pÃos. Rió bajito: una risa de estudiante becado del Trinity: sin respuesta.
Satán orquestal[5], llorando más de una cruz
Lágrimas como las lloran los ángeles.
Ed egli avea del cul fatto trombetta.
Él guarda en rehén mis desatinos.