Ulises
Ulises Los once valientes de Cranly[6], hombres de Wicklow para liberar la tierra de sus mayores. Kathleen de dientes separados, sus cuatro hermosos campos verdes, el forastero en su casa. Y uno más para aclamarlo: ave, rabbi. Los doce de Tinahely. En la sombra del vallecillo él lo llama. La juventud de mi alma le di a él, noche a noche. Vaya con Dios. Buena caza.
Mulligan tiene mi telegrama.
TonterÃa. Insistamos.
—Nuestros jóvenes bardos irlandeses —censuró John Eglinton— tienen que crear todavÃa una figura que el mundo pueda colocar al lado del Hamlet del sajón Shakespeare, aunque yo lo admiro, como lo admiraba el viejo Ben[7], sin llegar a idolatrÃa.
—Todas estas cuestiones son puramente académicas —vaticinó Russell desde su sombra—. Quiero decir, si Hamlet es Shakespeare o James I o Essex. Discusiones de eclesiásticos sobre la historicidad de Jesús. El arte tiene que revelarnos ideas, esencias espirituales sin forma. La cuestión suprema respecto a una obra de arte reside en cuán profunda la vida pueda emanar de ella. La pintura de Gustave Moreau es la pintura de ideas. La más profunda poesÃa de Shelley, las palabras de Hamlet, ponen a nuestro espÃritu en contacto con la sabidurÃa eterna, el mundo de ideas de Platón. Todo lo demás es especulación de escolares para escolares.