Ulises
Ulises El señor Best se adelantó, amable, hacia su colega.
—Haines se ha ido.
—¿S�
—Estaba mostrándole el libro de Jubainville. Es sumamente entusiasta, ¿saben?, de los Cantos de amor de Connacht de Hyde. No he podido traerlo a oÃr la discusión. Se ha ido a comprarlo a Gill.
Sal, mi librito, rompe la marcha.
Arrostra el frÃo de los lectores.
Tú fuiste escrito bajo la escarcha
de un inglés frÃo, sin luz ni flores[13].
—El humo de turba se le está subiendo a la cabeza —opinó John Eglinton.
Nos sentimos en Inglaterra. Ladrón Penitente. Se fue. Yo fumé su tabaco. Verde piedra centelleante. Una esmeralda engarzada en el anillo del mar[14].