Ulises
Ulises —Supondremos que Hamlet es un cuento de fantasmas —dijo John Eglinton en auxilio del señor Best—. Como el chico gordo de Pickwick quiere hacernos poner la carne de gallina.
¡Escucha! ¡Escucha! ¡Oh, escucha![19].
Mi carne lo escucha: crispándose, escucha.
Si tú alguna vez…
—¿Qué es un fantasma? —preguntó Stephen con vibrante energÃa—. Uno que se ha desvanecido en impalpabilidad por la muerte, por la ausencia, por el cambio de costumbres. El Londres de la reina Isabel está tan lejos de Stratford como lo está el ParÃs corrompido del virginal DublÃn. ¿Quién es el fantasma que regresa del limbo patrum[20] al mundo que lo ha olvidado? ¿Quién es el rey Hamlet?
John Eglinton cambió de postura su cuerpo enjuto, reclinándose hacia atrás para juzgar.
Aliviado.
—Es esta hora de un dÃa de mediados de junio —dijo Stephen solicitando su atención con una rápida ojeada—. La bandera está levantada sobre el teatro al lado de la ribera. El oso Sackerson[21] gruñe cerca en el foso, jardÃn de ParÃs. Lobos de mar que navegaron con Drake mastican sus salchichas entre los villanos.
Color local. Aplica todo lo que sabes. Hazlos cómplices.