Ulises
Ulises —Yo soy más feliz que usted —dijo—. Hemos cometido muchos errores y muchos pecados. Una mujer trajo el pecado al mundo. Por una mujer que no fue ni mejor ni peor que tantas otras Helena, la esposa fugitiva de Menelao, los griegos guerrearon en Troya durante diez años. Una esposa infiel fue la primera en traer extranjeros a nuestras playas, la esposa de MacMurrough[25] y su concubino O’Rourke, prÃncipe de Breffni. También una mujer hizo caer a Parnell. Muchos errores, muchos fracasos, pero no el pecado mortal. Soy un luchador aunque me encuentre al final de mis dÃas. Pero lucharé por el derecho hasta el final.
Porque el Ulster luchará
y el Ulster prevalecerá[26].
Stephen levantó las hojas que tenÃa en su mano.
—Bueno, señor —empezó.
—Preveo —dijo el señor Deasy— que no permanecerá aquà mucho tiempo en este trabajo. Me parece que no ha nacido usted para maestro. Puede ser que me equivoque.
—Más bien para aprender —exclamó Stephen.
¿Y qué más aprenderás aqu�
El señor Deasy meneó la cabeza.
—¿Quién sabe? —dijo—. Para aprender hay que ser humilde. Pero la vida es la gran maestra.
Stephen hizo crujir las hojas otra vez.