El paciente
El paciente Sabía que cualquier muestra de duda podía despertar sospechas. Pero ¿cómo no dudar cuando cada incisión que haría decidiría la vida de su hija? La última imagen de Julia, la sonrisa despreocupada que llevaba en la foto, se repetía en su mente como un mantra. Ella era la razón de todo.
Cuando finalmente entró al quirófano, todo estaba listo. El Presidente, inconsciente sobre la mesa, parecía más frágil de lo que había imaginado. Alrededor, los monitores emitían pitidos rítmicos, marcando el paso del tiempo, recordándole que el reloj seguía corriendo.
—Empezamos —anunció Evans con una firmeza que no sentía.
El primer corte fue seguro, preciso. Las manos de Evans trabajaban como siempre, moviéndose con una calma que no coincidía con el torbellino en su interior. Pero a medida que avanzaba, el peso del dilema se hizo insoportable. Con cada tejido que apartaba, con cada instrumento que tomaba, la voz del hombre en la penumbra resonaba en su mente: "Si él vive, tu hija muere."
La operación avanzaba sin contratiempos, pero Evans sabía que se acercaba al punto crítico. Era el momento en que todo podía cambiar, en que un error, incluso uno mínimo, podría decidir el destino del Presidente. Las instrucciones eran claras: debía salvarlo. Pero la vida de Julia pendía de un hilo.