EspÃa de Dios
EspÃa de Dios —Porque no me habrÃan creÃdo. Pero a ti sÃ. A ti te escucharán —responde Karoski, con una voz tan serena como la de un sacerdote confesando a un moribundo.
Fowler, mientras tanto, enfrenta su propio juicio. Ha sido convocado por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Quieren saber qué sabÃa, cuándo lo supo y por qué no actuó antes. Su silencio, su participación en la investigación, su cercanÃa con Karoski… todo se pone en duda.
Pero Fowler ya no teme. Ha comprendido algo más profundo que la fe: el deber moral de enfrentar al poder, incluso si ese poder se viste de sotana.
—No vine a proteger a la Iglesia. Vine a salvar las almas que ella abandonó —dice durante el interrogatorio.
Las consecuencias no tardan. Fowler es suspendido indefinidamente de sus funciones. No podrá volver a ejercer como sacerdote. Sale de Roma con la cabeza alta y el corazón cargado.
Paola, por su parte, entrega el informe completo a las autoridades. Incluye todo: pruebas, testimonios, los documentos hallados por Karoski. Sabe que al hacerlo, se expone a represalias. Pero también sabe que es la única forma de romper el ciclo.