Pedro Páramo
Pedro Páramo “Y ahora que vienes a buscarlo, ¿qué esperas encontrar?” Abundio me miró con una curiosidad sombría, una tristeza que parecía no tener fin.
“No lo sé,” respondí, la voz apenas un murmullo, porque en realidad no estaba seguro de qué esperaba. “Prometí a mi madre… que lo encontraría, que le cobraría el olvido.”
Abundio soltó una última carcajada amarga. “¿Cobrarle el olvido? Aquí no hay nada que cobrarle, porque Pedro Páramo nunca pagó ni pagará. Solo queda… esto.” Hizo un gesto con la mano, señalando a su alrededor, señalando la nada que llenaba Comala, las sombras, los ecos, el vacío absoluto.
Lo miré y en ese momento entendí que tal vez nunca encontraría al hombre que buscaba, que tal vez solo encontraría un reflejo de él en los restos de las vidas que había dejado deshechas.