Esto no existe
Esto no existe El identitarismo ha dejado de ser una corriente ideológica para convertirse en política oficial. Ya no se trata de comprender y defender derechos, sino de establecer jerarquías de sufrimiento donde unas identidades valen más que otras. Las instituciones han absorbido esta lógica y la aplican de forma sistemática: asignan recursos, credibilidad y protección según la pertenencia a un grupo, no por la situación individual.
Ser parte de un colectivo considerado oprimido otorga una superioridad moral automática, mientras que pertenecer al grupo señalado como opresor implica perder legitimidad desde el inicio. En este marco, la justicia se deforma: ya no busca hechos ni responsabilidades, sino que se alinea con narrativas identitarias preestablecidas. Una denuncia no se analiza, se cree. Una crítica no se responde, se cancela. Una disidencia no se debate, se elimina.
