Te doy mi corazón
Te doy mi corazón “Debo irme”, susurró, retirando lentamente su mano de la de Benedict. Él la miró con sorpresa, casi con desesperación. “¿Ya? No he tenido siquiera la oportunidad de… de saber quién eres”, dijo, el tono de su voz cargado de una sinceridad que la hizo dudar por un instante.
Sophie esbozó una triste sonrisa, sabiendo que cualquier respuesta la delataría. “A veces, es mejor que una noche quede en misterio”, respondió, y antes de que él pudiera protestar, giró sobre sus talones y desapareció en la multitud.
Corrió por los pasillos hasta llegar al carruaje que la esperaba, sintiendo que su corazón dejaba una parte de sí misma en el salón de baile. Al alejarse, vio por la ventana la figura de Benedict, que miraba con intensidad hacia donde ella había estado. La imagen de él se grabó en su mente, y Sophie, escondida en la oscuridad de la noche, supo que, aunque aquella había sido solo una noche de ensueño, jamás la olvidaría.
Araminta descubre que Sophie ha asistido al baile en secreto y la expulsa de la casa, dejándola desamparada. Sophie y Benedict se reencuentran por casualidad en Londres, pero ahora ella es una sirvienta que intenta ocultar su identidad, mientras él siente una conexión inexplicable con ella.