Te doy mi corazón
Te doy mi corazón Cada día que pasaba junto a Benedict, Sophie se debatía en un conflicto silencioso y desgarrador. Su corazón latía más fuerte cuando él estaba cerca, pero cada mirada intensa, cada roce accidental de manos, avivaba su temor a lo inevitable. "No puedo seguir así", murmuraba para sí misma en las noches, tratando de convencerse de mantener las distancias, de olvidar el sueño que alguna vez compartieron en el baile. Pero Benedict estaba decidido a no dejarla escapar tan fácilmente.
Un atardecer, después de una larga jornada en la propiedad, Benedict la encontró en el jardín. “Sophie, necesito saber qué es lo que te aleja de mí”, le dijo con voz suave pero firme, acercándose hasta que apenas había un palmo de distancia entre ellos.
Ella bajó la mirada, su cuerpo tenso. “No tienes que hacer esto, Benedict. No soy la persona que crees. No soy alguien… para ti”. Su voz temblaba, tratando de mantener la barrera entre ellos.
Pero Benedict no se rendía. “¿Y si no me importa eso? No he dejado de buscar a la mujer del baile. Me enamoré de ella sin saber su nombre, sin conocer su vida. Y aunque esté aquí contigo ahora, siento que estoy traicionándola”. La confesión de Benedict cortó el aire, dejándola sin palabras, atrapada en su propia telaraña de secretos.