Te doy mi corazón
Te doy mi corazón Sophie tragó saliva, sintiendo la punzada de la realidad. “Benedict… Esa mujer y yo… somos distintas”, mintió, obligándose a sostenerle la mirada. “Jamás podrás verme como ves a esa mujer, y lo sabes”.
Él frunció el ceño, acercándose un poco más. “Entonces dime, ¿por qué cada vez que estoy contigo siento que estás ocultándome algo? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ti, Sophie? ¿Por qué siento que… tú podrías ser esa mujer?”. Sus palabras eran un susurro, una súplica desesperada. Pero Sophie, aterrorizada de que su secreto pudiera destrozarlo, negó con la cabeza, tratando de ocultar sus emociones.
“Déjame ayudarte. Ven conmigo, Sophie”, le propuso él, con la voz cargada de una promesa de protección. “Olvidemos lo que la sociedad espera. No tienes que ser otra cosa. Solo ven, conmigo”.
Ella sacudió la cabeza, cada palabra era un puñal en su alma. “Benedict… tú mereces a alguien que pueda estar a tu altura. Alguien sin una vida llena de mentiras y sombras.” Sophie sabía que él no aceptaría otra negativa, pero también comprendía que quedarse junto a él significaría revelar su identidad, arriesgarse a perderlo para siempre o vivir en una mentira.