Te doy mi corazón
Te doy mi corazón Benedict, incapaz de soportar la distancia, tomó su mano y la acercó contra su pecho. “Ardo por ti, Sophie. Pienso en ti todas las noches, en por qué estás aquí, en casa de mi madre, y no conmigo”. La intensidad de sus palabras la desmoronó, y por un segundo, Sophie deseó aceptar, dejarse llevar y ser solo una mujer enamorada. Pero sabía que no podía. Nunca podría ser solo “esa mujer” para él, y sabía que Benedict tampoco la aceptaría completamente si descubriera la verdad.
Araminta humilla a Sophie públicamente, acusándola de ladrona. Benedict, con el apoyo de su familia, se enfrenta a la sociedad para defenderla, revelando su compromiso incondicional y exponiendo las mentiras de Araminta.
La situación se desbordó en el tribunal, donde Sophie esperaba, pálida y con los hombros hundidos bajo el peso de la humillación. Araminta, manipuladora hasta el final, no perdió oportunidad de hacer alarde de su odio. “¡Esa muchacha no es más que una ladrona!”, chillaba con sus ojos encendidos de odio, mientras sus hijas, Rosamund y Posy, observaban desde atrás. "Tuvo la osadía de robar mi anillo de bodas", afirmó, señalando a Sophie con una mezcla de desprecio y burla.