Te doy mi corazón
Te doy mi corazón Las noches para Sophie eran de soledad absoluta, encerrada en su pequeña habitación bajo el alero, con el cuerpo adolorido y las manos llenas de callos. A menudo, Sophie se recostaba en el duro colchón, abrazándose a sí misma, soñando con una vida diferente. "¿Qué hice para merecer esto?", murmuraba en la oscuridad, sintiendo las lágrimas correr por sus mejillas. Pero la respuesta siempre llegaba con un silencio aplastante.
Entonces, una tarde, mientras recogía la vajilla tras la merienda de Rosamund, escuchó a las criadas susurrar emocionadas. "El baile de máscaras de los Bridgerton...", alcanzó a oír. La alta sociedad londinense estaba alborotada por el evento. Una chispa de emoción se encendió en el corazón de Sophie. ¿Podría ella, aunque solo fuera por una noche, escapar de su cárcel?
La cocinera, al ver el destello en sus ojos, le susurró: "¿Quieres ir, Sophie?". La joven, sin poder contenerse, asintió rápidamente, casi temerosa de la respuesta. La señora Gibbons, el ama de llaves que había cuidado de ella desde pequeña, soltó una risa cómplice y dijo: "Niña, vamos a hacer de ti una dama".
