Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¡ A qué negároslo, caballero! Algunas veces me hastÃan estas soledades.
—Es natural.
—Si al menos hubiese tenido una hermana, la permanencia en Cibao me resultarÃa más agradable, menos monótona; pero desgraciadamente no la tengo.
—¿Vuestro padre os amará mucho?
—Mucho—, pero su carácter es poco expansivo. Mi padre conserva reminiscencias de cuando era uno de los más valerosos caudillos del ejército del rey; esto es, alguna rudeza de carácter que se asimila mal con los deseos de la juventud. El quisiera que siempre estuviese grave, y esa circunspección no es posible en una mujer de mi edad, y que todavÃa hállase más ávida de impresiones por haber vivido completamente oscurecida,
—Cierto, ¿ Y decÃs que tenéis algunas amigas?
—SÃ; una de ellas es hija de un Ãntimo amigo de mi padre, que hizo con él la larga campaña de Flan— des, Es una lindÃsima joven de diecinueve primaveras, llamada Rosaura, que vino con el autor de sus dÃas a aumentar nuestra colonia hace unos tres años.
—¿Fila será la que os ha puesto en antecedentes de cuanto ocurre en la corte?
—Ella, y una prima suya llamada Matilde, a la que aprecio mucho. Esta tiene un hermano que frecuenta nuestra casa.
—¿Un hermano?