Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Pues lo que es ahora poco fiel ha sido en sus advertencias. Mañana mismo iré a hablar con ese miserable, y yo le diré que no se fijan los ojos en el sol sin exponerse a cegar. En cuanto a ti, emprenderemos un viaje y serás encerrada en un convento donde permanecerás el resto de tu vida.
Laura guardó silencio.
SabÃa que cuantas súplicas hiciese habÃan de ser completamente inútiles.
* * *En efecto; apenas amaneció, el hidalgo Medina montó en un corcel aventurándose completamente solo hacia la colonia que con sus marinos habÃa formado el capitán Roberto.
Mucho sorprendióse éste de recibir tan de mañana aquella inesperada visita.
Roberto hizo que el hidalgo pasase a su estancia.
Este abordó la cuestión que allà le conducÃa con la sobriedad de palabra y la rudeza que le eran peculiares.
—Caballero-le dijo—, sé que habéis conseguido haceros dueño del corazón de mi hija, lo cual no me conviene bajo ningún punto de vista. Mi voluntad es que se case con don Juan de Pizarroso, joven ilustre, opulento; en una palabra, que reúne cuantas condiciones son apetecibles para una mujer.