Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Pero vuestra hija no le ama.
—Mi hija es muy joven, y a su edad se cambia muy fácilmente de idea. En su consecuencia, yo deseo que no volváis a verla.
—Eso es imposible de todo punto-respondió Roberto resueltamente.
—¡ Caballero!
—Como lo oÃs. No puedo conformarme con que don Juan, porque tenga más tÃtulos nobiliarios y más riquezas que yo, se una a vuestra hija, que es la única mujer que ha sabido hacerse dueña de mi alma.
—Existen además otras poderosÃsimas razones que se oponen a que yo consienta vuestros amores.
—Explicádmelas.
—Es de todo punto imposible.
—¡ Imposible! —exclamó Roberto, mientras una sardónica sonrisa se dibujaba en sus labios—; me extraña qué un hombre de vuestras condiciones hálle nada imposible.
—Temo herir vuestra susceptibilidad.
—No, yo os prometo que no la heriréis.
—Roberto, no olvidará nunca que fuisteis el salvador de mi hija; pero en las primeras páginas del libro de vuestra existencia...
E] capitán lanzó una carcajada.