Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¿Vais a echarme en cara que he sido jefe de una partida de bandoleros? Pues bien, hidalgo Medina, verdad que lo he sido; no es menos cierto que la conducta que observaba era digna de censura; pero, cuántos habrá en este mundo que hayan adquirido sus riquezas; de un modo tan criminal, y sin exponerse siquiera a que una bala corte el hilo de su vida!
—Supongo que no será alusión.
—Me consta que os habéis enriquecido de una manera lÃcita en las minas de Cibao; pero, ¿ podrán asegurar lo mismo todos?
—Sea como fuere, os ruego que no penséis más en Laura.
—Eso sà que es imposible de todo punto. Decidme qué he de hacer para que olvidéis mi pasado, para lavar mis culpas y hacerme acreedor a enlazarme con vuestra hija.
—¿Y qué voy a deciros?
—Únicamente de ese modo os prometo que no volveré a ver a vuestra hija ni a molestarla en lo más mÃnimo, hasta que haya logrado justificarme a vuestros ojos.
El hidalgo Medina pensó, desde luego, sacar partido de lo que Roberto acababa de decirle, a fin de evitar que asediase a su hija.
—¡ Me prometéis solemnemente-preguntó a Roberto—, no volver a mi casa, ni aun a sus alrededores, hasta que hayáis cumplido lo que voy a exigiros?